¡Las ciencias y las letras no están reñidas!

UN HÉROE QUÍMICO.

Érase una vez, un enlace de apellido metálico que daba un paseo por el bosque de la física. Pero antes de seguir, os contaremos su origen.

Nació un dos de septiembre del 2017, cuando dos átomos se acercaron demasiado entre sí. Sus protones se juntaron en un beso de pasión sin fin y los electrones de su última capa se solaparon en un abrazo de sudor, pasión y deslocalización de electrones.

Sí, de aquel fructífero encuentro surgió nuestro héroe: el señor Enlace Metálico. Como resultado de aquella noche, nuestro protagonista adquirió una serie de insólitas cualidades. Era un enlace dúctil, maleable y tenía el brillo metálico de los ojos de su madre; en resumen, era un tipo duro, diferente a las demás uniones atómicas. 

Pues bien, retomemos de nuevo la historia. El señor Enlace Metálico era conocido en todo el bosque de la física por su afición de ayudar a los demás y por una extraordinaria habilidad, la conducción de electricidad.

Aquel aciago día caminando entre frondosos árboles, encontró a un pobre, a un pequeño carbono indefenso, ardiendo en una hoguera. Nuestro enlace no se lo pensó dos veces. Recordó por un segundo a sus padres, y saltó a las llamas para salvar al carbono, aun sabiendo el caliente destino que le aguardaba.

Para su sorpresa, no se derritió, solo quedó un poco calentito y sudoroso. Acababa de descubrir su nuevo superpoder: una temperatura de fusión y ebullición muy alta, más aún que la del fuego. El pequeño carbono le agradeció seguir con vida y aprendió que, como el resto de elementos inflamables, no debía aproximarse al calor.

 Y hasta aquí la primera gran aventura de este tan curioso enlace con numerosas e interesantes propiedades. Seguiremos conociendo sus heroicas hazañas en próximas entregas.

CARLOS CALVO, LUIS GÓMEZ, MIGUEL RODRÍGUEZ, PELAYO RUÍZ. 4º ESO